MOTRICIDAD  Y  CREATIVIDAD en Niños y Adolescentes con TDAH

[Información Técnica sobre el TDAH revisada el 10 de agosto de 2006]

(esta actualización invalida el documento previo)

Autor:  E. Manuel García Pérez
Psicólogo Consultor
Director del Grupo ALBOR-COHS
Director del Master de Asesoramiento e Intervención Educativa de la Universidad Internacional "Menéndez Pelayo"
 

El Déficit de Atención con Hiperactividad viene siendo considerado desde hace años una característica de tipo comportamental, de base biológica.

De acuerdo con la Teoría sugerida por Satterfield y otros (1972), el sujeto con DAH presenta una deficiencia cuantitativa (no necesariamente patológica) en los centros reguladores del nivel de activación general, que corresponde al estadio de vigilia normal.  Esta diferencia en el nivel de activación se encuentra generalizada y afecta, de manera especial, al córtex sensorial. Como consecuencia, cuando el niño afectado está despierto desarrolla, desde los primeros meses de vida, movimientos frecuentes, carentes de una funcionalidad prensil (agarrar objetos) o de desplazamiento. Dicho en otras palabras, el niño se mueve con notable frecuencia para estimular mediante señales propioceptivas el Sistema Reticular Ascendente de su Cerebro y provocar una elevación del nivel de activación del córtex. De este modo, consigue, de una manera natural, alcanzar el nivel promedio de activación con el que puede procesar adecuadamente las señales provenientes del entorno externo.

Probablemente a causa de esto, los Niños Hiperactivos (con TxDAH), manifiestan de manera generalizada una “torpeza motriz fina”, en todo tipo de situaciones y contextos. La costumbre de moverse de manera no necesariamente coordinada, constituye un “mal hábito” de sus estructuras motrices, dando lugar en ocasiones a errores de diagnóstico, ya que suele atribuirse a estos niños un Retraso Madurativo Psicomotor.

Ejemplo muy frecuente de este error lo constituye la mala interpretación que realizan quienes no están familiarizados con este problema, de los resultados que obtienen al realizar el Test Guestáltico Psicomotor de Lauretta Bender. En esta prueba, el niño con TxDAH no suele prestar atención adecuada a los modelos de las figuras a reproducir, por lo que cometen importantes errores, que no deberían atribuirse a problemas de tipo neurológico y, además, sus trazos revelan una importante torpeza motriz fina. Sin embargo, cuando estos niños realizan la prueba, tras unas sesiones de entrenamiento en focalización de atención, la ejecutan sin las deficiencias anteriores (si tuvieran problemas neurológicos éstos persistirían...!) y, si reciben ayuda farmacológica (una dosis de metilfenidato) su trazo es mucho más controlado (¿se puede pensar acaso que el metilfenidato –un psicoestimulante- modifica el funcionamiento de los centros que llevan a cabo el control motriz?).

Las conclusiones más razonables a las que se puede llegar, es que el niño con TxDAH, considerado de manera general como Alumno/a con Necesidades Educativas Especiales (N.E.E.) según la legislación educativa., no tiene retraso madurativo, ni problemas de control motriz, por lo que no necesita “estimulación psicomotriz” sino una Adaptación Curricular, que tenga en consideración sus peculiaridades aptitudinales; esto es,  su escasa capacidad para llevar a cabo tareas que exijan un nivel de atención sostenida alto (en general, a los 5-15 minutos de tarea, dependiendo de su edad, el alumno no puede mantener el mismo nivel de calidad en la ejecución), así como, también, su falta de habilidad para desarrollar actividades motrices que exijan un elevado control digito-manual o de coordinación entre extremidades.

En resumen: los alumnos con DAH manifiestan un déficit personal para todo tipo de actividades motrices entre las que destaca, en el ámbito escolar, la escritura, tanto espontánea, como de copia o al dictado (esta última con el peor rendimiento de las tres).

En el caso de las actividades de Expresión Plástica, los alumnos con DAH, se manifiestan incapaces de lograr los mismos objetivos curriculares que aquellos que no tienen su déficit.  Dependiendo de las tareas propuestas, fracasarán en diversas actividades, resultando especialmente llamativo el “empeoramiento“ de sus resultados a medida que el trabajo a realizar sea más monótono, largo o que requiera un mayor esfuerzo atencional.

El profesorado especializado en el área de Expresión Plástica, debe ser informado convenientemente por el Profesor Tutor, los Padres o el Departamento de Orientación del Centro, del diagnóstico de TxDAH de los alumnos a su cargo, ya que es de gran importancia que proceda a una Adaptación Curricular Metodológica, con modificación de los criterios de valoración de sus trabajos, desde el mismo comienzo del Curso.  En caso contrario, el profesor, al desconocer las dificultades del alumno, mantendrá el mismo nivel de exigencias (cantidad y calidad de las tareas) que a los demás, provocando un fracaso curricular injusto y un deterioro emocional en el alumno.

Otro aspecto complementario es el que hace referencia a la “creatividad” de los escolares con DAH.  En este caso, aunque no de manera generalizada, dependiendo de las experiencias de aprendizaje previas, los alumnos con DAH pueden mostrar un nivel de creatividad, originalidad, flexibilidad creadora, etc... superiores a la media de su grupo. Este hecho, que en la mayoría de los alumnos se considera un “valor añadido”, en el caso de los alumnos con DAH, al interactuar con su comportamiento general, más desorganizado, suele interpretarse como un indicador más de “desobediencia”, “déficit de socialización”, “búsqueda de notoriedad”, etc..., cuando en realidad constituye uno de los aspectos más positivos y deseables del carácter o temperamento del Niño Hiperactivo.

El profesorado en general, así como los propios Padres y familiares del Niño con DAH deben considerar que, así como el Déficit de Atención constituye un hándicap importante en la infancia y adolescencia, en un gran número de casos, adquiere un valor social, laboral y personal importante, en la edad adulta. La historia nos informa de personas muy célebres que presentaron la cualidad de ser DAH y no por ello dejaron de alcanzar niveles de éxito profesional, político o social; resultando en muchos casos productores de beneficios al mismo grupo social  que en su infancia se mostró intolerante y poco comprensivo con su característica “hiperactiva”.


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