A continuación, se incluyen una serie de preguntas que corresponden a inquietudes de Padres, Educadores y Profesionales sobre el Trastorno por Déficit de Atención sin Hiperactividad,
Las personas, principalmente niños y niñas que presentan trastorno por déficit de atención sin hiperactividad constituyen un grupo poco estudiado que se confunde con los denominados hiperactivos, pese a sus grandes diferencias.
Las respuestas han sido elaboradas por los Consultores del Grupo ALBOR-COHS, por lo cual solamente representan la opinión y conocimientos de estos profesionales, basadas en la información recogida de fuentes de solvencia y en su propia experiencia en el trabajo con estos niños.
La situación actual sobre este tema es muy frágil ya que no existe mucha investigación sobre este grupo y la existente está viciada de múltiples fallos metodológicos. Por lo cual, ante la imposibilidad de dar respuestas "totalmente veraces", preferimos destacar que las mismas son NUESTRAS OPINIONES PROFESIONALES.
En muchos casos, estas opiniones coinciden con las de otros muchos investigadores y profesionales, sin embargo, en otros casos no es así.
Usted debe saber que lo que aquí se indica no son "verdades absolutas". Si las utiliza en sus escritos o publicaciones, le rogamos haga constar la fuente de la manera siguiente: ... según García Pérez y Magaz Lago; Grupo ALBOR-COHS, 2006.
Gracias por su atención.
GLOSARIO DE TÉRMINOS EMPLEADOS AQUI...
DA = DÉFICIT DE ATENCIÓN (concretamente, déficit de eficacia atencional)
DAH = DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (concretamente, déficit de atención sostenida junto a hiperactividad o hiperkinesia)
TDA = TRASTORNO por (debido a) DÉFICIT DE ATENCIÓN
TDAH = TRASTORNO por (debido a) DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD
TDAS = TRASTORNOS DE ATENCIÓN (refiriéndonos tanto a déficit de atención sostenida como a déficit de eficacia atencional)
Se denomina trastorno por déficit de atención sin hiperactividad a una situación de desajuste o inadaptación familiar, escolar, social o personal, originada por unas demandas de comportamiento social o escolar, efectuadas por parte de padres, maestros u otros educadores, a un niño o niña que presenta las características temperamentales siguientes:
Una actividad motriz caracterizada por excesiva lentitud en sus movimientos (hacen las cosas más despacio que lo "normal": se visten, se lavan, comen, andan,...)
Una importante dificultad, cuando prestan atención a un contexto o situación, para darse cuenta de los elementos relevantes o significativos. No encuentran los detalles.
Se manifiestan abstraídos, en las nubes, ..., parece que les cuesta dirigir su atención a lo que el entorno les demanda (padres, amigos, profesores,...)
Parece que les cuesta un tiempo mayor que a la media llevar a cabo cualquier tipo de tareas cognitivos. Son lentos tanto para "hacer cosas" como para "pensar en cosas"
Estas características se manifiestan en los niños y niñas desde su primera infancia (primer y segundo año) y suelen estar generalizadas a cualquier situación y época.
La falta de atención relevante, junto con la lentitud es causa frecuente de...
.... recriminaciones por parte de padres, hermanos, profesores,...
.... exigencias de mayor rapidez
.... retrasos en aprendizajes sociales, de autonomía y escolares
En el Centro Educativo no suelen tener problemas de relación con sus Profesores y compañeros (aunque no siempre es así), pero suelen leer y escribir mal; cometer errores frecuentes en sus tareas escolares, confundir hechos, fechas,... (todo debido a su falta de eficacia atencional)
Suelen perder u olvidar dónde han dejado sus cosas; juguetes, materiales escolares,...
Los niños y niñas "inatentas" no están claramente definidas como tales en las Clasificaciones Psiquiátricas actuales, por lo cual, no existen estudios de prevalencia, desconociéndose cuantos puede haber en la población, así como las posibles diferencias entre géneros.
En la actualidad se está llevando a cabo un primer estudio piloto sobre
prevalencia de estos niños en la provincia de Albacete, bajo la coordinación del
Grupo ALBOR-COHS, cuyos primeros resultados se conocerán
próximamente.
3. ¿AFECTA POR IGUAL A LOS NIÑOS Y A LAS NIÑAS?
Se desconoce este aspecto ya que no hay estudios de prevalencia.
El DA se pone de manifiesto desde el primer año de vida, aunque resulta difícil confirmar tal diagnóstico hasta los 4-5 años de edad.
Como todos los niños inatentos, correctamente identificados a partir de los seis años de edad, presentaron su conducta problemática desde el primer año de vida, se considera un trastorno de base biológica.
El DA NO TIENE
NINGUNA RELACIÓN con factores ambientales, tal como
ALIMENTACIÓN o la exposición a radiaciones, pero el
TRASTORNO por DA sí se encuentra relacionado funcionalmente con prácticas
EDUCATIVAS INADECUADAS, en el hogar familiar o en el Centro Educativo.
5. ¿A PARTIR DE QUÉ MOMENTO SE PUEDE HACER EL DIAGNÓSTICO?
Mediante en el empleo de instrumentos actuales y, contando con un buen conocimiento profesional del tema, en el momento actual es posible identificar la condición "Déficit de Atención sin Hiperactividad" a partir de los 3 años de edad. Un profesional sin suficiente experiencia no puede hacerlo antes de los 4-5 años de edad. Sin embargo el diagnóstico clínico de TRASTORNO por DA sólo es razonable efectuarlo a partir de los 5-6 años de edad.
Comparten entre ellos la lentitud motriz
y cognitiva y la escasa eficacia atencional, pero no se manifiestan en todos los casos de igual modo. Otros
aspectos colaterales: problemas de aprendizaje, ansiedad,... son
diferentes en cada caso.
Esa es la diferencia entre la condición DA (todos poseen la misma) y la
situación TxDA (que es diferente para cada cual).
Con
la condición DA se nace, se crece,
se "reproduce" y se muere. Nunca se deja de ser una persona con DA. Sin
embargo, las personas, dependiendo de las ayudas profesionales y familiares que
reciban pueden aprender a vivir con esta
característica de tipo "temperamental" y desenvolverse con gran eficacia y éxito
social y profesional en la vida. Ello implica que se puede "prevenir" la
aparición de Trastorno por DA y, por supuesto, se puede vivir sin TDA.
El futuro de un niño con Déficit de Atención que no reciba asistencia profesional adecuada es impredictible, ya que el resultado evolutivo dependerá de otros importantes factores, entre ellos, su capacidad intelectual, el estilo educativo de sus padres y el estilo educativo de sus profesores.
La probabilidad de que el niño fracase escolarmente es muy alta si...
- los padres
ignoran sus dificultades y le exigen demasiado
- los
profesores ignoran sus dificultades y le exigen lo mismo que a los demás
- Posee
una capacidad intelectual baja (CI < 80)
La probabilidad de que tenga problemas graves de conducta social está asociada al fracaso escolar generalizado y a la falta de apoyo familiar.
En cualquier caso, el futuro de un niño
siempre es incierto, sea o no sea inatento.
Es difícil hacerlo sin suficiente experiencia y si se utilizan criterios inadecuados, pero aunque resulta complejo y requiere obtener bastantes informaciones de Padres, Maestros y Niño, no lo es tanto para profesionales con experiencia.
Las pruebas a favor de esta hipótesis no
son determinantes pero los datos de que disponemos apuntan a una posible
transmisión genética.
No existe ninguna prueba al respecto, pese a la enorme escasez de estudios con estos niños. Su cerebro es de aspecto absolutamente normal. Sencillamente "funciona de manera diferente" en alguna zona. Algunos estudios parecen poner de manifiesto algunas diferencias anatómicas entre estos niños y los demás (a los que se considera "normales" y un grupo homogéneo), sin embargo estas conclusiones no pueden darse por válidas hasta que no se realicen otros estudios que comparen las características anatomo-fisiológicas de este grupo de niños con otros grupos de niños con otros problemas escolares o conductuales.
Las pruebas neurofisiológicas actuales NO permiten identificar un funcionamiento cerebral asociado de manera específica al DA, de una manera convincente e inequívoca. Carece de sentido acudir a un Servicio de Neurología para diagnosticar TxDA.
En la actualidad se proporciona a los niños inatentos el mismo fármaco que a los hiperactivos: metilfenidato. Sin embargo, pese a que esta sustancia tienen algunos efectos activadores, no produce cambios significativos en el rendimiento escolar ni en la conducta de estos niños.
La decisión de proporcionar ayudas farmacológicas a las personas con trastornos del comportamiento es motivo de discusión entre profesionales, tanto en la infancia como en la adolescencia o adultez. Indiscutiblemente las sustancias químicas que alteran el comportamiento -en una u otra dirección- pueden resultar una estrategia más cómoda y más económica en tiempo y dinero que un proceso de aprendizaje de nuevas destrezas cognitivas e instrumentales.
Sin embargo, la decisión de tomar fármacos no es una cuestión simple, de sí o no; sino más bien una cuestión de valoración de los recursos disponibles y de la gravedad del trastorno si lo hubiera.
Desde el punto de vista de muchos profesionales es desaconsejable dar fármaco alguno a estos niños.
16. ¿QUÉ EFECTOS SECUNDARIOS PUEDEN ORIGINAR ESTOS FÁRMACOS?
En
general se produce
una reducción del apetito y dificultad para iniciar el sueño; sobre todo si se
le proporciona otra dosis por la tarde, lo que conlleva pérdidas de peso
variables.
Porque la capacidad atencional
(sus destrezas atencionales) se está desarrollando y el niño
está en un período de exploración y manipulación
que hace que los criterios de diagnóstico no discriminen claramente
entre lo que es un comportamiento normal y el que no lo es.
La forma de ser, es la forma de ser; o sea, que uno ES como ES toda la vida.
Pero SER no es HACER. Una persona Inatenta puede adquirir destrezas cognitivas e instrumentales para mejorar su adaptación al entorno.
Porque no sabe distinguir
lo principal de lo secundario y suele responder a lo que más llama
su atención. En general, esto puede explicarse como una de las consecuencias
de su escasa capacidad atencional y un retraso en el aprendizaje de habilidades cognitivas de resolución
de problemas.
Porque cuando percibe que está fracasando, prefiere dejar las cosas sin terminar que hacerlo mal y recibir una recriminación por ello.
La inteligencia dirige la conducta atencional, por lo cual sí puede encontrarse una cierta relación funcional entre baja intelectual e inatención.
En la adquisición
de la lectura, la escritura, el cálculo, problemas para memorizar
y para generalizar lo aprendido.
En los escolares inatentos,
con inteligencia normal o superior, las dificultades aritméticas
pueden explicarse por las dificultades atencionales que presta a las tareas;
lo cual ocasiona errores en la ejecución de las operaciones de cálculo
o bien retrasos en los aprendizajes de mecanismos y procesos.
No tienen ningún problema
de memoria; lo que ocurre es que no prestan atención suficiente
para memorizar.
Sí, debido a que no
comprenden por qué el niño se comporta de ese modo y tampoco
saben cómo abordar la situación.
Sí, como consecuencia
de los problemas de conducta que presenta su hijo y de su falta de recursos
para hacerles frente, pero menos que en el casos de los niños hiperactivos..
Se suele vivir un clima de
tensión emocional asociado al fracaso escolar frecuente, que hace que en general la convivencia familiar
no sea agradable.
Los padres pueden elegir acudir a su Médico
Pediatra o a un Psicólogo especialista en este campo (pueden consultar la
relación de Centros de Investigación y Tratamiento de los TDAs en España y otros
países hispanoamericanos pulsando en el icono siguiente)
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Tanto el Médico Pediatra como el Psicólogo aconsejará la visita a un Psiquiatra o un Neurólogo si considera necesario efectuar un diagnóstico diferencial de otros problemas.
En principio no es necesario acudir a un Servicio de Psiquiatría o Neurología Pediátrica ya que el TDA no es un problema ni psiquiátrico, ni neurológico.
Se desaconsejan: Psicoanalistas
(médicos o psicólogos), Curanderos o Sanadores, y en general
personas no cualificadas o con escasa experiencia en este tema.
Se suelen detectar fundamentalmente
en la Escuela, ya que es el medio en el que las demandas atencionales y
de seguimiento de instrucciones son mayores. También porque los
profesores pueden comparar el comportamiento del niño inatento
con los demás y percibir las diferencias.
Se quejan de que no presta atención
relevante suficiente, que no pone cuidado en las tareas y que es muy lento para
hacer las cosas.
Existe una diversidad de actitudes entre los docentes. Algunos, de estilo sobreprotector, le proporcionan ayudas y son más tolerantes con él en los primeros cursos. Otros, de estilo más exigente, suelen tener una actitud negativa hacia él, ya que lo consideran torpe, algo vago, descuidado, sin interés por aprender..
Con frecuencia atribuyen estos problemas de conducta a la mala educación que han recibido de sus padres o a problemas de adaptación del niño al colegio. Excepto cuando tiene buena información sobre la condición DA, el profesorado trata al niño hiperactivo como un niño que carece de voluntad para atender y hacer las cosas más deprisa o bien torpe intelectualmente. En cambio, cuando el profesorado adquiere información adecuada sobre las características de estos niños, distingue bien los déficit de atención suficiente, eficacia atencional, capacidad de razonamiento y malos hábitos educativos, adecuando entonces la enseñanza a las características del alumno mediante una Adaptación Curricular Individual Metodológica.
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32. ¿PUEDE EL MAESTRO HACER ALGO POR EL NIÑO INATENTO?
Sí, de hecho son los
profesionales que más pueden ayudar al niño e influir sobre
su aprendizaje y adaptación a distintos niveles.
En primer lugar, asegurarse
de su identificación como tal, requiriendo un diagnóstico
fiable por un especialista en estos niños. Si ya está correctamente
diagnosticado, el profesor debe tratarlo como un NIÑO DIFERENTE,
realizando ajustes en el currículo del aula, para facilitar al niño
su seguimiento de una manera más cómoda y factible para él:
debe pedirle tareas más cortas o darle más tiempo para realizarlas.
Ayudarle en sus procesos de análisis de las tareas, guiando su atención.
[referencia: puede consultar el libro S.O.S. en el Aula]
Si el clima escolar es de
respeto a las diferencias, sí deben saberlo; así pueden ayudarlo
mejor. Si el clima es de intolerancia, el profesor es mordaz e irónico
con los niños más lentos o con problemas, entonces es mejor
que no lo sepan, para evitarle humillaciones. En este caso, es preferible
cambiarlo de Colegio.
Su dificultad para dirigir y regular la atención a los estímulos relevantes del entorno y su lentitud cognitiva y motriz.
Sí, porque acumula
muchos castigos, lo que le hace estar casi siempre con niveles altos de
ansiedad y estrés.
Porque cuando se porta mal,
se le dice que "ES MALO". Esto deteriora gravemente su autoestima,
de modo que intenta protegerse con justificaciones.
Cuando esto ocurre (no siempre)
es porque de esa manera se convierte en alguien importante para los demás.
En otras ocasiones es porque los demás lo provocan (lo incitan)
a portarse mal.
Como un compañero torpe y lento.
En general es buena, pero puede sufrir exclusión o agresiones dependiendo de su propio comportamiento social.
Puede enseñarle a
que dirija y regule mantenga la atención en una gran diversidad de
situaciones (focalización y regulación de la atención),
a que aprenda autocontrol de sus emociones (ira, tristeza,...), a resolver
sus problemas con otros niños y adultos. Puede asesorar a padres
y maestros acerca de cómo manejar el comportamiento del niño.
Puede, además, ayudarle
a superar las dificultades de aprendizaje en el caso en que las haya.
Ayudarle a que aprenda a
regular su atención y el tiempo que dedica a las tareas, lo que repercutirá en unos mejores resultados
académicos y en una mejora de su autoestima. Adaptar la metodología
de aprendizaje a sus características mediante una Adaptación
Curricular Metodológica.
Aceptarle como es y adecuar las
exigencias a su capacidad atencional y ritmos. Ayudarle a que aprenda a
controlar su comportamiento en su casa, lo que repercutirá en una
mejores relaciones familiares y una mejor relación de él
consigo mismo (seguir un programa de control de su comportamiento indicado
por su psicólogo). Proporcionarle ayuda especializada (llevarlo
a sesiones de aprendizaje de habilidades atencionales y sociales). Supervisar
el trato que recibe de sus profesores y requerir un trato adecuado a sus
circunstancias.
Siguiendo las instrucciones
y asesoramientos indicados por el terapeuta que trabaje con el niño.
NO. Las terapias psicoanalíticas, las terapias lúdicas (de juego), las terapias de grupo y la terapia conductual estricta (recompensas y castigos) no han mostrado una eficacia alta.
El tratamiento psicológico
más eficaz del niño hiperactivo parece ser la Terapia
Cognitivo-Conductual Integrada para controlar sus problemas de conducta,
más
la
terapia educacional para mejorar sus habilidades atencionales y sociales,
más
la medicación, cuando se considera necesario. Esta se considera
una terapia multicomponentes.
Si. Mediante el seguimiento
de un Programa de Control del Comportamiento, en el cual los padres
utilizan un método educativo sistemático. Para iniciarlo,
los padres deben recibir entrenamiento en Técnicas de Educación
Asertiva.
Puede ser útil únicamente
para hacer desaparecer ciertos comportamientos inadecuados, pero a menos
que se combine con la recompensa, en forma de elogios principalmente, sus
efectos no serán duraderos.
No; hay que reforzar mediante elogios e
incentivos que regule la atención.
Nunca. Se debe castigar para
eliminar algo, pero no para conseguir algo. Si queremos que preste más
atención, habrá que recompensar los momentos en los que está
atento.
Haciendo que nos mire a los
ojos, incluso instigándole para que lo haga, hablándole suavemente
pero con firmeza. Pídale a continuación que repita lo que
se le ha dicho para ver si ha entendido el mensaje.
Enseñándole
habilidades sociales básicas y habilidades de solución de
problemas interpersonales.
Posiblemente uno de los
mejores materiales estructurados para llevar a cabo esta enseñanza
es el Programa ESCEPI.
Estructurando las tareas
en tiempos más largos, sentándolo cerca del profesor y lejos de fuentes de
distracción (ventanas, compañeros que le alteran,...), controlando el ambiente
para que haya los menores elementos distractores posibles.
Fundamentalmente en enseñarle habilidades
cognitivas para tomar decisiones para que regule su comportamiento, tanto a
la hora de enfrentarse a una tarea como en sus relaciones interpersonales.
El primer Programa de Enseñanza
Formal de estas destrezas, para niños de 4 a 8 años es el
PEMPA (para su empleo en el aula)
Por un lado de los padres,
por otro de los profesores y por otro del propio niño en cuestión.
Será necesario hacer una evaluación más amplia y analizar si realmente la información es contradictoria o se están valorando de manera diferente los mismos datos objetivos.
El término diagnóstico corresponde a la medicina y lo emplean los profesionales médicos: pediatras, psiquiatras y neurólogos (entre otros) para identificar una "enfermedad". En este sentido, puede diagnosticar el TxDA (entendido como "trastorno de conducta") cualquier Licenciado en Medicina (sea Pediatra, Psiquiatra o Neurólogo) o Psicólogo Clínico..
Ahora bien, entendido el TxDA como un problema socio-comportamental, está perfectamente legitimado para su "identificación como tal" cualquier profesional: Licenciado en Psicología o en Pedagogía con suficiente competencia en el tema.
Así pues: evaluar un caso de TxDA y establecer la "conclusión" de que efectivamente se trata de un niño o niña con trastorno por déficit de atención sin hiperactividad, puede realizarlo quien tenga los conocimientos y experiencia suficiente, sea Médico, Psicólogo o Pedagogo.
El tratamiento del niño hiperactivo deben realizarlo los profesionales de la Educación y la Salud que dispongan de experiencia y suficientes recursos para tratar sus dificultades:
Profesores, para hacerse cargo de los retrasos en sus aprendizajes.
Médicos, cuando se aconseja un tratamiento farmacológico como apoyo a otras intervenciones.
Psicólogos, Pedagogos o PsicoPedagogos, para diseñar y supervisar el Asesoramiento en Problemas de Conducta a Padres y Maestros.
Especialistas en Entrenamientos específicos, para llevar a cabo la enseñanza de habilidades atencionales, autocontrol del comportamiento, habilidades de relación social y otras.
La eficacia de cualquier tratamiento de un niño hiperactivo aumenta cuando se establece y mantiene una "colaboración activa" entre todos los profesionales que lo atienden.
Nota: estas denominaciones profesionales están limitadas al Estado español. En otros países, las diferencias en estudios y titulaciones pueden sugerir ciertos cambios en lo expuesto.